Es lo que no sé, de Miguel de la Cruz

Colaboración de Marcelo Dughetti~ |

Miguel de la Cruz: Es lo que no sé.
Ciprés, 2010. Poesía.

|

Si como decía Sartre “el autor inspirado es en lo más profundo otro distinto de sí”, no sorprenderá que les diga que en este libro no podrán tocar a un hombre. Miguel de la Cruz no les revelará su naturaleza porque convive con lo sagrado sin levantar perdices. Es portador, como esos seres mitológicos, de un resplandor que opaca al Ramón de Myrna Báez. Un resplandor que en la fugacidad del instante permite asir la maravilla de lo cotidiano, la belleza de los dolores constantes. Un ave rara entre la bandada, que a nada se opone salvo a ser una más. El ave que en su vuelo nos habla de la dimensión eterna del espacio sin forma, el desierto, el silencio. Es lo que no sé, dirá el poeta. La comarca comprendida por el blanco de una página donde un error de impresión origina la aparición de una ciudad, tal vez, o una llave.

Quizás la llave de la puerta cuyos goznes giran en el vacío, sostenidos en el espacio por una realidad de espejos donde se convulsiona la ciudad enjambre, tan sola. La ciudad donde un sujeto deja levitar su cama por la noche pegada al techo y vuelve a reencontrarse desprendido de su carne cuando ya está rendido, harto de sí mismo y de los otros. Es éste, “Como noche y día”, uno de los poemas más contundentes del libro de Miguel de la Cruz.

Este poemario es una ciudad que a pesar del resplandor en los espejos se me ocurre fría. Separada en cuatro barrios sutiles, la ciudad ahoga por su multiplicidad, por la masividad, y la emprende contra el individuo. Una ciudad donde se puede morir antes de que el miedo se agrande como una mariposa en la sombra. Allí donde habita la comunidad que engendra cachorros rata, como herramientas de liquidación, capaces de segar un corazón ajeno a los hierros cruzados, un nido, un pájaro cerrado sobre sus críos que en su desesperación no conseguirá, ni aun con el graznido de un cuervo, ahuyentar al mono superior que aprende de la crueldad cifrada en sus cálculos. Es este “Nido en una máquina” el último poema con el que se recordará ese libro de factura generosa en su salto desde el puente, harto, sin aguantar mucha realidad, como decía el pájaro de míster Eliot.

Mientras tanto llegue ese poema, habrá que caminar por el desierto Moscovici donde un insecto ventila un piano surrealista cuyas teclas goteclean tegotean como canta el poeta que trabaja en registros varios: ¿surrealista?, ¿objetivista?, ¿lírico? Maravillosa  confluencia. En la ciudad de Miguel de la Cruz la poesía, como decía Luis García Montero, se hace reivindicación de la conciencia individual y reafirmación de los valores éticos frente a los excesos de homologación y liquidación de la conciencia que marcan este tipo de sociedad, cada vez más trazada por el consumo. En la ciudad de Miguel de la Cruz es más difícil hablar que hacer. Aquí el lenguaje es el padre del pensamiento, yo tengo palabras de aquel mundo que llaman a otras por mí ignoradas.

En esta tierra voladiza hay compasión hacia los seres masificados y a la vez repudio; seres bárbaros que se quedaron en sus cálculos. “Qué horror si el mar enmudeciera: escuchar sólo gente (…). La victoria es del mar”. Las mujeres de este confín del mundo de De la Cruz también están gobernadas por la locura del desierto, de lo que está ausente. Mujeres que le hablan a una jaula conjurando al amor. Mujeres guardadas en una caja animada. Mujeres que se deshacen posadas sobre el mástil de un barco encallado.

Después el poeta se calla. Desde la proa de su ciudad aparecida ve el desierto que la circunda y escribe el nombre de este libro. Es lo que no sé. Mientras la ciudad se duerme el poeta se calla, “…casi no hay vibración, se queda sin palabras lo que fue claridad, como sin pájaros el anochecer”.

About these ads
Esta entrada fue publicada en Es lo que no sé, Miguel de la Cruz, Poesía. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Es lo que no sé, de Miguel de la Cruz

  1. Tamarit dijo:

    Hola, Marcelo. Interesante la nota. Me quedo un poco con ganas de más ejemplos o muestras de versos de este libro; también, saber si son versos o, quizá, prosa poética. También sería interesante una breve biografía o semblanza del escritor. Muchas gracias, adelante.

    • Marcelo Dughetti dijo:

      Gracias amigo vamos aprendiendo de a poco los que con pasión nos conducimos. Un abrazo.

Los comentarios están cerrados.