Le chocolat c’est moi, de Claudio Bär

Colaboración de Adrián Savino |

Claudio Bär: Le chocolat c’est moi.
Viento de Fondo, 2010. Poesía.

|
Esto no es un libro objeto

“Libro despótico de poesía, familia, amigos, recetas de chocolate, enemigos, yo”: con este subtítulo Claudio Bär, autor de Le chocolat c’est moi, nos avisa en la portada con qué nos vamos a encontrar:

1)    Es un libro;
2)    Nos será impuesto;
————————————————3)    El primero de sus elementos es la poesía;
————————————————4)    El último, el yo del autor.

A esas indicaciones se suman la foto en blanco y negro de un niño con una lapicera en la mano, y tiras recortadas con palabras, frases sueltas, nombres de calles, datos catastrales, más una con el nombre del autor. Al fondo, una hoja rayada arrancada de un cuaderno espiral, con la mancha de algún líquido chorreado.

Si uno juzgase al libro por su tapa, podría tener la impresión de que se está ante un capricho, un berretín. Podría pensar: uf, otro más que no se aguantó la tentación de hacer imprimir y encuadernar un rejunte de garabatos y papeles borroneados sin ton ni son. Otro dizque libro con destino de adorno o souvenir…

Sin embargo, el ingreso a Le chocolat c’est moi desmiente la mala espina. Es cierto que Bär puso todo allí: recortes, citas, fotos, dibujos suyos y de amigos, folletos, carteles, envoltorios de alfajor con puntajes de truco, cartones de lotería… Todo eso y más. Toda la carne al asador, o para el caso, todos los bombones en la caja. Lo cual no debe distraernos de una certeza: el ingrediente principal de este bombonero metido a autor, es la palabra.

Así es cómo el temido fantasma del libro objeto queda conjurado.

Bär logró hacer más que eso. O dicho con más justeza y justicia: Bär, con familia, amigos y enemigos, logró hacer más. Hacer más es sumar, sobre la base de un puñado de poemas amables y desolados, un collage de elementos accesorios que refuerzan, y a la vez compensan, lo que las palabras asumen de tiempo perdido, de distancia, de desamparo.

y la palabra
lenguas antiguas que ya no se oyen
que ya no se entienden
recorren
una columna de amor
un sentimiento privado
olvidado

De entre todas las opciones que se le presentan a la hora de “ser lo que uno hace”, Bär elige ser el chocolate. Acaso el título en francés suene como un manierismo, producto del desborde expresivo. No ocurre así, en cambio, cuando incluye poemas en versiones al castellano y alemán. El legado familiar es parte de lo perdido, y la palabra, así como el chocolate, son alicientes para algo como un reencuentro.

Pero a esa colección de años y pérdidas que constituyen su sí mismo, Bär elige explorarla con una ayudita de sus amigos, enemigos y familia. Como lo es, por poner un ejemplo que abarque el libro entero, la edición al cuidado de Gastón Sironi. Porque la experiencia de entrar en la impredecible sucesión de páginas de Le chocolat c’est moi, no sería la misma sin la suavidad del papel ilustración en los dedos. Otro más de esos rasgos que a menudo trasuntan el capricho y/o la ostentación, pero aquí no hace más que sumar al raro encanto del conjunto.

Una de las citas del libro, perteneciente a Alejandro Archain, acaso describa mejor que ésta y cualquier reseña la empresa de Bär y Cía.: “A partir de allí, todo es mezcla, collage, confusión, recuerdos y realidades (recortadas y pegadas), que se superponen, todas al mismo tiempo, no ya sobre un escenario vacío, sino sobre su ausencia”.

About these ads
Esta entrada fue publicada en Claudio Bär, Le chocolat c’est moi, Poesía. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Le chocolat c’est moi, de Claudio Bär

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Un gran amigo, una excelente persona y un genio de nuestros tiempos, cuya creatividad supera todas las expectativas!!!
    Felicitaciones por tu libro Claudio!!!

  3. Espero ansioso mi ejemplar ! Conociendo a Claudio, seguramente será una una gran Obra !

Los comentarios están cerrados.